ALGUNAS CUESTIONES ANATÓMICAS

La boca es un órgano de vital importancia para la salud general de las personas, debido a que las enfermedades bucodentales pueden originar importantes problemas tanto en su propio medio como en el resto del organismo. Proporcionarle los cuidados y la higiene necesarias resultan, por tanto, fundamentales para la prevención de graves dolencias como la caries, las enfermedades periodontales, que afectan a las encías y a los huesos que sujetan los dientes, el cáncer bucal, o ciertos problemas estomacales.

La boca es la primera parte del sistema digestivo, y en ella se realizan dos funciones esenciales para el proceso de digestión, la masticación y la insalivación de los alimentos. La cavidad bucal intervine, además,en la respiración y la fonación, y en su interior se encuentra, asimismo, el sentido del gusto.

Los dientes, a su vez, también cumplen una misión indispensable en la digestión, cortar y triturar los alimentos antes de que pasen a los demás tramos del aparato digestivo.

Cada pieza dentaria tiene tres partes bien diferenciadas, corona, raíz y cuello, y normalmente comienzan a salir a los seis o siete meses de edad, y su desarrollo concluye aproximadamente a los 34 meses. Cuando el niño cumple seis años, se produce la sustitución de la dentadura caduca, o los “dientes de leche”, por la definitiva, proceso que termina entre los 18 y los 28 años.

Un adulto tiene 32 dientes y muelas permanentes: 16 en el maxilar superior y 16 en la mandibula, cuatro incisivos, dos caninos, cuatro premolares y seis molares.

La única parte visible de los dientes y muelas, las que sobresale de la encia, se llama corona. El resto es la raiz y permanece oculta por la encía, en el interior del hueso.

 

El mantenimiento de los dientes naturales permite masticar con mayor comodidad y disfrutar de una mejor digestión. Esta es una de las razones que justifican el cuidado de la boca. Pero no es la única, ya que una cavidad bucal sana implica también una sonrisa saludable y la posibilidad de hablar con más soltura que si se lleva una prótesis. La correcta higiene oral, además, protege la salud y supone un importante ahorro económico, puesto que la prevención de los problemas dentales reduce drásticamente los costes de los tratamientos.

Para que el cuidado sea completo, es conveniente no sólo cepillarse adecuadamente los dientes a diario, sino también acudir periódicamente al dentista. Los expertos recomiendan visitar al odontólogo por lo menos dos veces al año para realizar un chequeo dental rutinario, porque el mantenimiento preventivo es la mejor manera de asegurar que los dientes y las encías permanezcan sanos durante toda la vida.

Pero la inquietud de los dentistas no se queda ahí, sino que va más allá de la propia boca. Así, en el examen oral rutinario, los dentistas tratan de detectar, además de los problemas habituales en la cavidad bucal, la presencia de cánceres y los signos que advierten de la presencia de otros problemas de salud, que pueden empezar en la boca.